
La CSRD amplía la actual Directiva sobre información no financiera (NFRD) e introduce requisitos de información más estrictos. Afecta no solo a las grandes empresas que cotizan en bolsa, sino también a las pequeñas y medianas empresas (pymes). A partir del ejercicio de referencia de 2025, las grandes empresas no cotizadas deberán cumplir determinados criterios: un balance total de al menos 25 millones de euros, una cifra de negocios neta de al menos 50 millones de euros o una plantilla de al menos 250 empleados. A partir de 2026, la obligación de presentación de informes se aplicará también a las pymes con un balance total de 450 000 euros, una cifra de negocios neta de 900 000 euros o más de 10 empleados.
Un elemento central de la CSRD es el principio de doble materialidad. Las empresas deben informar tanto de los impactos significativos de sus actividades sobre el medio ambiente y la sociedad («materialidad de impacto») como de los riesgos y oportunidades financieros («materialidad financiera»). Esto significa que deben tenerse en cuenta tanto la información financiera como la no financiera para ofrecer una visión completa del rendimiento de la empresa.
Los informes de la CSRD se elaboran de acuerdo con las Normas Europeas de Información sobre Sostenibilidad (ESRS), desarrolladas por el Grupo Consultivo Europeo sobre Información Financiera (EFRAG). Estas normas abarcan 826 datos obligatorios y 257 divulgaciones opcionales, que detallan diversos aspectos de la sostenibilidad. Hay disponibles tres versiones preliminares de directrices para ayudar a las empresas a cumplir los requisitos de evaluación de la materialidad y de presentación de informes.
La CSRD exige que los informes se envíen en formato iXBRL (Inline eXtensible Business Reporting Language). Este formato combina código HTML legible para las personas con etiquetas legibles para las máquinas que atribuyen significado a las cifras y las declaraciones. El objetivo es mejorar la comparabilidad y la coherencia de los datos y facilitar su análisis.
Los informes de sostenibilidad pasarán a formar parte del informe de gestión y, por lo tanto, estarán sujetos a auditoría externa. En la actualidad, se requiere una auditoría de garantía limitada y, a partir de 2028, será obligatoria una auditoría de garantía razonable. Estas auditorías garantizan que la información divulgada se ajuste a la CSRD y a las ESRS, y que el proceso para determinar la información comunicada se haya llevado a cabo de forma adecuada.
La CSRD ofrece a las empresas la oportunidad de mejorar su desempeño en materia de sostenibilidad y prepararse para el futuro. Una planificación minuciosa y una preparación anticipada son fundamentales para cumplir los requisitos y aprovechar las ventajas que ofrecen las nuevas obligaciones de información. Al aplicar la CSRD, las empresas pueden aumentar la transparencia y la comparabilidad, contribuyendo así al cumplimiento de los Objetivos Climáticos de París.
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Bernd cuenta con una amplia experiencia en compras estratégicas, forjada durante su trayectoria profesional en Eckes-Granini, Symrise y DuPont de Nemours. En la actualidad, se centra en el abastecimiento sostenible y las cadenas de suministro, y colabora con el equipo de relatico para desarrollar soluciones prácticas de software. Además, Bernd dirige su propia explotación agrícola y participa en proyectos relacionados con la cadena de suministro a nivel mundial.